Contemplare et contemplata aliis tradere

 

  PINTURA - ADRIÁN DONAIRE SEGOVIA

Qué somosUNA MIRADA DE FRENTE... Por Fernando Recuenco Abarca. Fernando Recuenco Abarca

“...una mística
  que le reconforta cuando pinta,
y nos vivifica al mirar sus cuadros
en esos momentos
de deseada soledad y silencio.

     Al observar la pintura de nuestro compañero Adrián Donaire, a simple vista nos puede parecer un arte simplista, un arte esquemático, para aquellos que miran sus cuadros de pasada. Pero cuando analizamos paso a paso la técnica, es decir, los materiales que utiliza, como los utiliza, derivándolos hacia la expresividad de sus conceptos, nos lleva en principio mas bien a un plano surrealista.

     Y profundizando aún más, diríamos que capta aspectos importantes de la técnica iconográfica, eso sí, sin pan de oro, donde lo sustituye con el rojo inglés y ciertos toques de ocre en unos casos, y en otros sus azules perfectamente difuminados, envolviendo a la figura humana y quitándole toda la corporeidad, eliminando intencionadamente cualidades o defectos que  pudieran atraer la atención del observador, cargándolos de un enorme simbolismo.

     A través de la imagen sensible que se nos ofrece en sus cuadros, y que él sabiamente nos dirige  hacia  el concepto que emana de su formación religiosa o teológica, rezuma un hondo concepto espiritual, el mismo que San Pablo  hace referencia cuando dice:  “Hay cuerpos sobre el cielo y cuerpos sobre la tierra, pero uno es el esplendor de los cuerpos celestes y otro el de los terrenos”  ( I Corintios, 19,40).

     Expresa en sus pinceladas una fe profunda, en esos cambios de ritmo  al pasar de la sombra a la luz, creando un conjunto donde la belleza no está en las formas plásticas externas, sino en las sensibilidades que se nos ofrece, siendo capaz de conjugar la materia con el espíritu.

     Es verdad que al percibir sus cuadros, ha de haber una tendencia  puramente espiritual y no quedarse exclusivamente con la realidad corpórea. Por tanto, la mirada ha de ser frontal recorriendo toda la superficie, para captar las múltiples sensaciones que el color, las líneas y la expresividad nos envía.

     Por otro lado, en la posición de frente o de tres cuartos de las  figuras, se establece una comunicación biunívoca  entre el espectador y el personaje a través de la mirada, saliendo del personaje una descarga de mística o de santidad. Lo podemos comprobar, sobre todo,  en el "Santo Domingo, el “ Dominico” , “ Al lado del espejo ”, el Hombre sentado , la Figura.”, o en  “Adri 13”.

     En el cuadro del Cristo", expresa un dramatismo escalofriante, al estar la figura expuesta, con toda crudeza, a la fuerza de la gravedad. Pues esta fuerza se hace notar en la extensión desgarradora de sus brazos y en la flexión contenida de sus piernas. Un desgarro que penetra en las entrañas, percatando el sufrimiento del  Cristo, y resistiendo dolorosamente a su posición injusta para no desplomarse en el abismo.

     Existe un cierto paralelismo en el cuadro del Vagabundo III , donde esa línea roja, nos indica el paso del abismo hacia otra inmensidad, hacia la luz transformadora de la vida eterna. “ Y se fue como la niebla invernal, lenta y silenciosa aspirada por el monte azul... ( Noche de ámbar. Poemas)

     En la representación del En que piensas , nos pinta una figura esbelta, cuya verticalidad nos indica, por un lado, espiritualidad. Por otro, la representa desnuda y con la mirada al frente, ante un mar que tiene vida y que  acaba en una simple línea en el horizonte prolongándose  hacia un cielo que anhela. Los espacios abiertos del mar y del cielo, nos invitan a la reflexión sobre nuestras circunstancias y nuestro destino, recibiendo recíprocamente la misma sensación de las olas en calma.

     Y así en Hombre y niño , ¿qué sentido le podemos dar  al hombre con el niño de la mano caminando  hacia el horizonte? Ahí os dejo  este interrogante.

     Y ante este cúmulo de sensaciones, por cierto muy gratamente, y que repite con sus mismos azules y luces explosivas, nos deja al descubierto, reflejos de su interior en el " Peregrino II " , y en la " Tormenta en el mar " , que no es ni más ni menos, que su fortaleza ante la adversidad - ver sobre la textura los trazos fuertes de la espátula- y su satisfacción espiritual, es decir, una mística que le reconforta cuando pinta, y nos vivifica al mirar sus cuadros en esos momentos de deseada soledad y silencio.

07 / 04 /2008
Fernando Recuenco Abarca.

 

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